Nº 301  2ª Etapa  |  Director: Juan E. Iranzo  |  19/12/2018

Ángel Bonet

Nos tenemos que adaptar al nuevo mundo

Ángel Bonet Codina es experto en innovación y en estrategias de Marketing y Ventas con más de veinticinco años de experiencia. Ha desarrollado su carrera profesional en el área de la consultoría y los servicios, pasando por empresas familiares, start-up y multinacionales. Actualmente es Chief Sales & Marketing Op. de Minsait, integrada en Indra, compañía española multinacional de consultoría y tecnología con presencia en más de 100 países que ofrece soluciones a grandes empresas para adaptarse al cambio de paradigma del siglo XXI. Asimismo, es fundador y presidente de la Fundación UnLtdSpain, aceleradora de empresas de impacto social, co-autor de “El nuevo consumidor digital” y uno de los conferenciantes en innovación y disrupción tecnológica más solicitados tanto en España como en América Latina. Acaba de publicar “El tsunami tecnológico” donde deja claro que no estamos preparados para esta revolución.

1.-
La disrupción tecnológica ya está aquí
Sí, ya está aquí. La verdad a veces ocurren cosas y no somos conscientes de que pasan porque el día a día nos impide ver la transformación o la evolución tan disruptiva que vivimos. Desde el mismo instante en que el mundo está globalizado, conectado y en una carrera frenética en digitalizarse ocurren cosas a nuestro alrededor, estamos adaptando nuestro día a día a mucha velocidad con un cambio radical en la manera en que la sociedad interacciona. Incluso el impacto que tiene en las empresas.
2.-
Inteligencia artificial, internet de las cosas, nanotecnología, robótica,... ¿No son muchas cosas juntas?
Quizá son demasiadas y eso que en el libro no reflejo todas las tecnologías disruptivas que hay en el mercado. Solo apunto nueve, las que desde mi punto de vista tienen más impacto. Pero sí son muchísimas a la vez aunque tiene una razón de ser. Al final si analizamos los vaivenes de inversiones a nivel global al final las grandes están yendo hacia nuevas tecnologías y eso hace que explote de una manera mucho más virulenta la diversificación de nuevas tecnologías que están surgiendo.
3.-
¿Estamos realmente preparados para afrontar lo que nos viene?, ¿pensamos ya en digital?
No, en general no estamos preparados. O yo diría que casi está más preparada la sociedad que el mundo empresarial. Las personas estamos adoptando un nuevo modelo, un nuevo estilo de vida, especialmente la gente joven. Son ya nativos digitales frente a la gente más senior que es la que suele estar dirigiendo las empresas. Ahí se produce ahora un desajuste entre la realidad que la empresa del siglo XX, operando en el siglo XXI, está sufriendo con lo que es un nuevo consumidor que pide un nivel de interacción aprovechando lo que ofrecen las nuevas tecnologías. Muchas compañías no están a la altura y son incapaces de cubrir en este momento esas necesidades.
4.-
¿Que tienen que hacer las empresas para no perder el tren?, ¿se tienen que poner las pilas?
Lo que tienen que hacer las compañías digamos del siglo XX que quieran competir en el siglo XXI, contra compañías nativas digitales del siglo XXI son varias cosas. La principal nutrirse de talento, del nuevo talento digital y tecnológico. En segundo lugar, un cambio de mente cultural. Abrirse. Es muy que entiendan que está pidiendo este nuevo mundo. No entenderlo les puede condenar -como ha pasado en la historia, en la revolución industrial, en otras muchas crisis- a quedarse muy atrás. Los nuevos competidores van con mucha fuerza.
5.-
En juego está su supervivencia. La clave ¿es adaptarse?
No queda otra. A mi no me gusta ser demasiado pesimista o destructivo, porque soy de la opinión que todos estos cambios son para mejor a medio plazo. Pero sí es verdad que en el corto plazo generan tensión y van a provocar que muchas compañías no consigan sobrevivir. Simplemente porque estos nuevos competidores digitales cambian las reglas del juego y no nos adaptamos. Hablamos de compañías como Airbnb, Google, Amazon, Facebook o Uber. Sector en el que penetran muchas compañías tradicionales no saben reaccionar y acaban sufriendo o incluso desapareciendo.
6.-
La relación con el trabajador también cambia
Absolutamente. De hecho uno de los principales problemas que tenemos es la captación de talento. Las nuevas compañías digitales tienen un atractivo importante. Necesitan gente muy preparada. Los jóvenes quieren trabajar en ellas. En cambio las empresas tradicionales, que no consiguen adaptarse, no son tan atractivas para ese talento. Y esa es una de las claves de la transformación. Un estudio reciente dice que si España hace 20 años hubiera hecho una transformación digital al mismo ritmo que EEUU, hoy tendríamos un 30% más de PIB. Por eso es tan importante adaptarse al nuevo entorno.
7.-
¿Qué quedará de la vieja economía?
Siempre quedan cosas. Los libros se siguen leyendo en papel. De hecho no acaba de explotar el Kindle. Creo que van a quedar cosas de la vieja economía pero también es verdad que van a ser las menos no nos engañemos. Todo lo que es la robotización, la inteligencia artificial en las empresas y en los negocios hace que radicalmente cambie el modelo de muchísimos puestos de trabajo y en consecuencia la relación de las empresas y los servicios con las personas. Abre un panorama radicalmente diferente y ya no te cuento en el modelo educativo. Ahora mismo hay desde mi punto de vista un cambio significativo entre lo que nuestros hijos empiezan a estudiar y las nuevas profesiones que se van a requerir durante los próximos diez o quince años. No es lo mismo que están estudiando ahora. Eso sí que me inquieta. Yo siendo realista sí visualizo un periodo de unos diez o quince años de adaptación un poco traumática mientras todo se traslada a ese nuevo modelo digital y tecnológico, mientras nos adaptamos a él. Ahora bien también te digo que cuando pase ese periodo yo creo que el ser humano será mucho más feliz. Hasta entonces sufriremos un encaje incómodo.
8.-
Le veo optimista a pesar de esto asusta a muchos
Mire, detrás de cualquier tecnología disruptiva siempre hay un científico. Yo no conozco un científico que no trabaje para hacer que este mundo sea mejor. Todo el mundo investiga para que el mundo sea mejor en el mundo ya sea en medio ambiente, personas, igualdad,... En general el mundo con estas nuevas tecnologías va a ser mejor aunque seguramente estará en manos distintas, el futuro lo van a liderar otras compañías.
9.-
Muchos son reacios a los cambios
Siempre. De hecho uno de las principales motivaciones que tuve al escribir este libro fue inquietar de alguna manera, movilizar a trabajadores o padres de familia, a gente que a lo mejor no tiene acceso a grandes proyectos empresariales o de investigación, con un gran desconocimiento de lo que va a ocurrir para que pueda tomar decisiones en su vida personal y profesional. Espero que este libro les inspiré y casi sea una guía que les dé soluciones de reciclarse profesionalmente, para dirigir a sus hijos a tener una carrera a lo mejor más técnica de lo que originalmente hubieran pensado.
10.-
A perder el miedo en definitiva
A perder el miedo, sí. Insisto, me considero una persona optimista y creo firmemente que este tsunami tecnológico mejora la cosas. Además España concretamente es uno de los países que más se puede beneficiar de lo que viene.
11.-
¿Por qué?
Porque tenemos mucho que ganar. Hay conciencia de que este salto lo tenemos que dar. Después de lo que hemos sufrido en la crisis estamos preparados, sabemos que esto favorece la internacionalización. Y luego es que en España tenemos mucho talento. Lo tenemos que aprovechar para abrir los ojos, para adaptarnos a este nuevo mundo de manera inteligente.

Compartir

Ver todos