Nº 284  2ª Etapa  |  Director: Juan E. Iranzo  |  18/04/2018

Jesús Banegas

Necesitamos recuperar la autoestima

Jesús Banegas Núñez es presidente del Foro de la Sociedad Civil, Doctor en Ciencias Económicas, Ingeniero y PADE del IESE. Empresario, pionero e innovador ha liderado a lo largo de su trayectoria profesional grandes alianzas industriales internacionales. Ha fundado y dirigido una veintena de empresas, incluso en la antigua URSS. Prolífico conferenciante en más de veinte países, tiene publicados una veintena de libros. El último “España más allá de lo conseguido”, una guía donde se intenta poner en valor lo que ha hecho nuestro país en el último medio siglo. Banegas ha estado ligado al más alto nivel ejecutivo con las nuevas tecnologías, la innovación y las relaciones internacionales. Durante los últimos 25 años ha ocupado las más elevadas responsabilidades institucionales en el sector de las TIC, en la patronal CEOE y en diversas instancias europeas. Lector, viajero y curioso incansable, es devoto de la inteligencia colaborativa. Con él analizamos el momento actual que atraviesa España.

1.-
Como se esperaba seguimos sin Gobierno
Creo que el proceso de la Transición, que siempre he considerado un éxito, ha encallado en una pieza fundamental, el sistema electoral. El sistema electoral tiene una finalidad esencial en la democracia que es poder elegir gobiernos. Nuestro sistema electoral se muestra ahora incapaz de que sea así. Por tanto estamos en una situación ingrata, de la que hay que salir. Lo terrible es que justamente una situación de inestabilidad como la que tenemos ahora no es propicia para cambiar las reglas de juego. Habría que consensuar para salir del paso alguna solución que pudiera ser razonable. Una que acaba de salir a la luz me parece interesante, el voto secreto en la Cámara. Países tan solventes y serios como Alemania lo tienen. Permitiría desbloquear la situación actual y ganar tiempo para ver qué reformas hay que hacer, también en ese sistema electoral.
2.-
Aquí lo de la inteligencia colaborativa, eso de que la unión hace la fuerza o que cuatro ojos ven más que dos ¿no lo saben aplicar políticos?
La inteligencia colaborativa, sin la cual yo por ejemplo no puedo vivir, está ausente del diálogo político. Lo lógico es que los partidos discutan de manera abierta, leal y seriamente para llegar a un punto de encuentro. España es uno más entre los 200 países que hay en el mundo. Hay países que institucionalmente funcionan muy bien y se tendrían que ver cuáles son las mejores prácticas, la manera de acercarnos a ellas. Esa discusión debería de tener luz y taquígrafos para que los ciudadanos supiéramos cuáles son las opiniones reales de nuestros políticos. Resulta por ejemplo que hemos pasado de un bipartidismo a tener cuatro grandes partidos pero las formaciones nuevas siguen creyendo que tienen que vivir de las subvenciones del Estado. Esto es algo asombroso, insólito. Entonces ¿qué vienen a renovar si lo lógico y esencial es que un partido viva de las contribuciones de sus miembros?
3.-
Desde el Foro de la Sociedad Civil ¿notan el hartazgo de la sociedad española?
Nosotros creemos que se está produciendo un fenómeno de desmoralización de la sociedad. También por otra razón importante, que se cita poco y que desde nuestra asociación intentamos poner encima de la mesa. Me refiero a la desigual responsabilidad que tienen los ciudadanos respecto a la de los funcionarios públicos y los políticos. Ha llegado la hora de que en España cualquier funcionario público o político sea tratado, en cuanto a sus acciones, igual que cualquier ciudadano. En otras palabras, que no haya ningún tipo de privilegio como tienen ahora. Algo se ha tocado en los acuerdos entre PP y Ciudadanos pero hay cosas más fundamentales. Mientras que las leyes son de obligado cumplimiento para el ciudadano, no lo son para el Estado. Si uno recibe una multa por ejemplo el Estado tiene poderes ejecutivos para cobrarla y puede perfectamente meter la mano en la cuenta corriente del ciudadano. En cambio si Hacienda, si un ayuntamiento o una institución pública no cumple con las obligaciones legales no pasa nada. Los funcionarios y los políticos culpables de eso no tienen responsabilidad alguna.

En definitiva yo creo que en España falta sociedad civil y sobra política. No todo es culpa de los políticos, también lo es de la sociedad civil. En España hay poca afición a asociarse, las contribuciones que hacemos son mínimas. Nos quejamos mucho de la política y con razón pero hacemos poco por organizarnos, trabajar juntos y plantear posiciones que pueden ser ampliamente compartidas por la sociedad civil frente a los estamentos políticos.
4.-
Usted precisamente ha publicado hace poco un libro titulado “España más allá de lo conseguido” en que apunta lo que ya decía Julián Marías hace muchas décadas, que la pregunta que nos tenemos que hacer no es qué va a pasar, que la clave es plantearse qué podemos hacer
Eso fue luego replicado en la toma de posesión de Kennedy cuando dijo lo de que no le preguntes a Estados Unidos qué puede hacer por ti sino lo que tú puede hacer por el país. Nosotros, la sociedad civil, tenemos nuestras responsabilidades. Como le decía antes en España hay poca afición a asociarse y muchas de las asociaciones que existen como los sindicatos están financiadas por el Estado. Muchas asociaciones empresariales, sobre todo las territoriales viven de las subvenciones públicas. Los ciudadanos también tenemos que mirar críticamente hacia las cosas que hacemos mal.
5.-
Ese libro que escribió hace unos meses es además una guía para españoles esperanzados ¿cree que quedan menos con lo que estamos viendo en los últimos meses?
Estos días me he preguntado hasta cuándo podré mantener mi tesis de que España ha conseguido muchas cosas y que podemos conseguir más. Sigo en ella porque si nos fijamos en los tiempos que llevamos sin Gobierno España está creciendo y creando más empleo que cualquier otro país de la Unión Europea. Es decir la sociedad civil, los empresarios, los empleados están haciendo bien su trabajo. En España uno tiende a meterse con los políticos con lo poco que trabajan, por las pocas leyes que hacen aunque es justamente lo mejor que puede ocurrir porque tenemos una saturación legal que es ya abusiva. Lo que hay que hacer es dejar respirar al ciudadano, que la función empresarial que es la que crea la riqueza no encuentre tantos obstáculos como tiene ahora en el camino. España tiene un ancla importante, que es la pertenencia a la Unión Europea. Por fortuna obliga a todos y por lo general no se discute entre la mayoría de los partidos la necesidad de cumplir con lo que dice. Eso da garantías de estabilidad para seguir creciendo. Claro que si estamos toda la vida, sin Gobierno, la cosa cambia.

6.-
Esa es la cuestión porque la inercia ¿cuánto aguanta en su opinión?
Los belgas estuvieron más de 500 días sin Gobierno. Yo espero que no lleguemos a eso. Mi sensación es que en algún momento las aguas volverán a su cauce. Yo escribí hace poco un artículo en el que decía que España estaba en vísperas de inventar una cosa nueva. Tenemos un sistema proporcional, que como hemos visto no permite formar gobiernos, y en el camino que tenemos que seguir para llegar a otra solución más seria lo que hacemos es repetir tantas veces las elecciones que hay un momento en el que ya alguien saca una mayoría suficiente. Es ridículo que esto sea así. Yo lo utilizaba como una ironía aunque parece que el tiempo me va a dar la razón. Creo y espero que haya alguna posibilidad de formar Gobierno y que no vayamos a unas terceras elecciones. Nadie las quiere al menos desde un orden moral. La gente más seria apunta a que es necesario encontrar una salida aunque sea un Gobierno con dificultades en el Parlamento porque no tendrá la mayoría suficiente.
7.-
Bruselas también presiona
Si, presiona pero no sólo lo tiene que hacer la Comisión Europea. Como vengo apuntando yo creo que hace falta una sociedad civil más seria, más vertebrada, más capaz de organizarse para presionar. No una pequeña guerra de guerrillas como la que mantenemos gente como yo. Alguien tiene que ser capaz de mantener posiciones que sean seguidas por una opinión pública lo más amplia posible. Mi olfato me dice que son ya muchos los españoles que sienten vergüenza de que esto continúe así. Por supuesto la pelota está en el tejado del PSOE y lo lógico es que dé un paso adelante.
8.-
De las crisis políticas se sale antes o después. De las económicas, lo estamos viendo, también. De las de valores ¿es bastante más complicado?
Esa es la mayor preocupación. Precisamente nuestro Think Tank, del que forman parte más de un centenar de personas, va a trabajar ahora en esta tema. Nos vamos a preguntar el motivo por el que ha arraigado tanto en España que la mayoría tienda a despreciar su autonomía individual, la libertad personal y confíe tanto en el Estado. ¿Por qué fiarlo todo al Estado cuando todo lo que hemos conseguido ha sido por el esfuerzo de las personas concretas?, ¿qué está pasando?
9.-
Quizá es que muchos piensan que es más cómodo vivir bajo ese paragüas
Lo que está claro es que la educación ha tenido mucho que ver. El abandono del esfuerzo, del mérito, de la disciplina,... Lo que necesita España es recuperar su autoestima, ver que por nosotros mismos se pueden conseguir cosas. El recorrido que hemos hecho en los últimos años ha sido espléndido y podemos mantener ese rumbo porque tenemos energías, capacidades suficientes. Eso no se puede hacer metiéndose en las faldas del Estado.

Acabo de leer un libro maravilloso, muy recomendable que se titula “El fin del Homo Sovieticus”. Es de una escritora ucraniana, Svetlana Aleksiévich, que se ha dedicado durante veinte años a entrevistar a gente de la extinta URSS. Al final el homo soviético es un hombre, una mujer que se siente dependiente del Estado. Cuando le quitan esto y le dejan la libertad el pobre no sabe qué hacer con ella. Es terrible, un drama que lo más hermoso que tiene el ser humano, la libertad, se convierta en una cosa de la que prescindimos fácilmente para convertirnos en dependientes de un monstruo que allá donde ha crecido y se ha desarrollado ha demostrado que funciona muy mal. Hay una correlación muy estrecha entre los países que tienen más libertad y los más prósperos. Esa es la batalla que tenemos en España, la de respetarnos más a nosotros mismos y defender más al individuo frente al Estado. Se tienen que recuperar los valores que han creado nuestra civilización, la occidental, que es la civilización por antonomasia y la que ha justificado los mayores éxitos que ha tenido el ser humano en prosperidad económica y social. Ese es el camino a seguir. El problema es que en España este discurso ya no lo hace ni el PP porque como decía Hayek hay socialistas en todos los partidos.

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