Nº 301  2ª Etapa  |  Director: Juan E. Iranzo  |  19/12/2018

Tres inmensos errores

Almirante ( R ) Ángel Tafalla Balduz

Tres inmensos errores son los que nos han conducido hacia un mundo multipolar tras tan solo unos pocos años de hegemonía indiscutible norteamericana. Cuando en 1990 cae el muro de Berlín y a continuación se disuelve la URSS, parecía que las reglas financieras, comerciales y culturales implantadas por los EEUU tras el final de la 2ª GM iban a ser aceptadas por el resto de las naciones – ex comunistas y neutrales- habiendo cesado la confrontación ideológica y militar que dividió el mundo y conocemos como Guerra Fría. Esta “Pax americana” de 1990 se basaba en una supremacía militar pero sobre todo, en la aparente general aceptación de su visión de las relaciones internacionales.

Pero la invasión de Irak –el primero de estos tres inmensos errores- decidida por la administración Bush II en la primavera del 2003 inicia el periodo de progresiva pérdida de hegemonía universal norteamericana. En España el estudio de las consecuencias del derrocamiento del dictador Sadam Husein se centró únicamente en la legalidad o no de la intervención ante el motivo de la neutralización de sus armas de destrucción masiva que se adujo. El análisis de esta intervención que realizamos por estos lares se ve ofuscado por razones de política interior, muy sectarias, que condujeron tan solo un año después a la perdida de elecciones por el Partido Popular tras el torpe manejo informativo del atentado yihadista de Atocha.

Desde un punto de vista geopolítico el fundamento legal para intervenir contra un tirano como Husein es importante –sobre todo cuando posteriormente se demuestra que es falso- pero no es el único factor a tener en cuenta. Sobre todo cuando esta legalidad emana exclusivamente de la Carta de las Naciones Unidas, organización con una legitimidad discutible y discutida desde su fundación, principalmente por la composición de su Consejo de Seguridad, claramente mejorable. Lo peor de la intervención liderada por los EEUU –desde un punto de vista estratégico- es que desestabilizo Irak, desencadenando la rivalidad sunní chiita que había sido controlada con mano de hierro por Husein.

Unos años después llega la administración Obama con la creencia de que Afganistan es la guerra justa y la de Irak, la errada. Que había que ganar la primera y salirse de la segunda. Con tan equivocada percepción de la situación estratégica general en mente, súbitamente, surge la Primavera árabe –intento tan solo de lograr un poco más de libertad pero dentro de las tradiciones musulmanas- que es malinterpretada y desaprovechada por el Presidente Obama. El hueco que deja la inhibición norteamericana es rellenado por los movimientos terroristas sufistas y además –en Siria a partir del 2015- por Rusia. El caos que sigue es aprovechado por Irán para intentar lograr su sueño histórico de alcanzar el Mediterráneo por el Líbano y lograr la hegemonía del mundo musulmán.

El péndulo de la opinión pública norteamericana que había oscilado de Bush II a Obama, vuelve a moverse vertiginosamente otra vez hacia el indescriptible Trump que rentabiliza toda la rabia de los creadores de la globalización con su propia obra. Esta última administración abraza a Arabia Saudita en contra de Irán obviando el hecho de que Occidente no tiene amigos en Oriente Medio y solo un equilibrio garantizaría la paz. Por deshacer la obra cumbre de Obama en política exterior se retira unilateralmente del acuerdo anti proliferación nuclear con Irán, humillando de paso a los europeos cofirmantes de mismo. Con Irán se abren ahora dos caminos: uno lleva al enfrentamiento militar directo entre los EEUU y los ayatolas; el otro a aceptar que logre dotarse de armas nucleares y vectores de lanzamiento en un plazo medio. Cualquiera de estos dos caminos desembocara en una desestabilización de Oriente Medio que será todavía mayor que la resultante de las equivocaciones de sus dos antecesores.

Tres errores inmensos pues, de tres administraciones consecutivas sobre el atormentado terreno del Oriente Medio. Error de Bush por intervenir de manera equivocada deshaciendo el equilibrio interno en Irak y en la zona en general sin ofrecer alternativas de gobernanza. Error de Obama por no intervenir en Siria cuando era imprescindible hacerlo a la vez que se retiraba de Irak para tener que volver de nuevo al poco tiempo ante una situación más grave. Y tercer error, el de Trump al hostigar a Irán alejándose del equilibrio entre sunnís y chiitas que es la única solución para todo el Oriente Medio. Demasiados graves errores en tan poco tiempo. Me temo que los EEUU han perdido aquí y asi la hegemonía aunque sigan siendo una Nación muy importante. Veremos que hacemos los europeos ahora.

Estos sí que son inmensos errores y no aquel que Ricardo de la Cierva creyó entrever hace ya muchas décadas en el comienzo de nuestra Transición democrática.

Compartir

Ver todos
Compartir este Artículo

PUBLICIDAD